Cleanroom: cuando el entorno de producción forma parte de la calidad
La calidad de un producto empieza mucho antes del producto acabado
Para fabricar productos cada vez más eficientes y fiables no basta con controlar el resultado final.
Es necesario tener el control de todo el proceso, incluido el entorno en el que se monta cada componente.
Por eso Key Future ha invertido en una línea de montaje en sala limpia, diseñada para garantizar condiciones ambientales controladas durante las fases de producción.
Un entorno diseñado para la máxima limpieza
La sala limpia de KF, realizada con el apoyo de Mitec Purely Air Treatment, empresa especializada en sistemas de tratamiento y filtración del aire para procesos industriales, ocupa una superficie de 54 m² y está clasificada como ISO 8 según la norma ISO 14644-1.
Dentro del entorno, el aire se somete a sistemas de tratamiento y descontaminación que permiten mantener condiciones controladas durante las actividades de montaje.
El sistema gestiona un caudal de aire de:
- 5.400 m³/h destinados al proceso;
- 600 m³/h destinados a la renovación.
El objetivo es reducir y controlar la presencia de contaminantes en el entorno, creando condiciones más adecuadas para los trabajos que requieren altos estándares de limpieza.
Tecnología y control del proceso
La sala limpia no es un entorno aislado del resto de la producción.
La línea de montaje integra los mismos sistemas de control y tecnologías de ciclo cerrado utilizados en la línea principal de KF.
También las instrucciones operativas están disponibles directamente en el puesto de trabajo, lo que permite a los operarios seguir las distintas fases del proceso de forma estructurada.
Esto permite supervisar las actividades, controlar los principales KPI productivos y mantener una mayor uniformidad durante el montaje.
Del diseño al producto acabado
La inversión en la sala limpia se inscribe en un enfoque más amplio de Total Quality.
Para KF, la calidad no es un control realizado al final de la producción, sino un principio que acompaña cada fase: desde el diseño a la elección de los componentes, del montaje al control del proceso y hasta el producto acabado.
Un entorno productivo más controlado significa, por tanto, crear mejores condiciones para obtener productos fiables, eficientes y constantes en el tiempo.
Porque la calidad no solo se verifica.
Se diseña, se controla y se construye cada día.



